Antes de la primera alerta real
Un responsable de cumplimiento en una firma de Buenos Aires cuenta que las primeras dos semanas sirvieron para calibrar umbrales por operador, no para vigilar. Durante ese periodo el sistema registró líneas base de pulso y latencia en horarios tranquilos, y recién después empezaron a aparecer avisos con sentido. Su observación más repetida: los falsos positivos iniciales vinieron de comparar turnos de mañana con turnos nocturnos como si fueran equivalentes. Ajustar la ventana horaria fue más útil que tocar la sensibilidad del sensor.